Entre la Primaria y la Sencundaria: El Abismo

Existe una fractura en el interior del sistema educativo. Los colegios secundarios más prestigiosos de la Ciudad de Buenos Aires exigen una serie de conocimientos que las escuelas primarias no brindan.

El Nacional Buenos Aires, el Carlos Pellegrini y el I.L.S.E. son los colegios secundarios que dependen académicamente de la Universidad de Buenos Aires. Dado que la cantidad de vacantes no satisface la demanda de todos sus aspirantes, estos colegios han implementado cursos de ingreso. En cuanto a los contenidos, la exigencia de estos cursos nada tiene que ver con los programas y objetivos de la mayoría de las escuelas primarias de la Ciudad de Buenos Aires. La paradoja de esa circunstancia reside en que es el mismo sistema educativo quien exige algo que no brinda. El abismo que existe entre las exigencias del curso y lo adquirido por los chicos cuando llegan a 7mo grado, lejos de ir desapareciendo, es cada vez mayor.
Es importante que los chicos que deciden hacer estos cursos se sientan realmente contenidos. La díficil tarea de intentar saltar este abismo debe ser acompañada por una contención familiar que, ante cualquier resbalón, abrace a los chicos y evite que se dirijan al precipicio… La ardua tarea de rescatarlos de esos bajones tiene su recompensa, cuando aterrizan, del otro lado del abismo…
La gran demanda que poseen estos colegios en la actualidad, se ve acrecentada por la falta de propuestas para el nivel medio que, sin duda, es producto de la crisis que actualmente está atravesando el sistema educativo.
La experiencia de realizar el curso es muy valiosa y excede el objetivo último de “entrar”. Al margen de los resultados numéricos obtenidos en los exámenes, los chicos alcanzan un nivel madurativo que enriquece su desarrollo. Sin embargo, este proyecto no debe realizarse a cualquier costo, sobre todo teniendo en cuenta la edad que tienen los chicos a la hora de hacer el curso. Es muy importante poder complementar este proceso con vivencias propias de la etapa que están atravesando los chicos. En este sentido, es necesario que ninguno de ellos deje de ir a jugar al fútbol con los amigos o se pierda algún baile de la escuela.
En la actualidad, los chicos no están acostumbrados a estudiar y fomentar este tipo de hábitos es muy valioso.

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